24 abr. 2009

Anabaptistas (I): Hubmaier

El teólogo y pastor Dr. Baltasar Hubmaier (*± 1486), oriundo de Friedberg cerca de Augsburgo, se plegó al movimiento de reforma evangélica a comienzos de 1523. Hubmaier aprobaba los cambios introducidos por Ulrico Zwinglio (* 1484) en la iglesia de Zurich. En la pequeña ciudad de Waldshut, cerca de la desembocadura del Aare en el Rin, durante la segunda mitad de 1523 Hubmaier puso en marcha un movimiento de renovación evangélica. Ello le generó un duro conflicto con las autoridades austríacas (pro-católicas), a cuyo territorio y dominio pertenecía la ciudad de Waldshut con sus aproximadamente 1.500 pobladores.
En octubre de 1523 Humbaier participó del segundo gran Debate realizado en Zurich tomando partido en favor de quienes apoyaban el movimiento de Reforma protestante. En sus intervenciones hizo alusión a la "Palabra de Dios, que no podía ser matada". A principios de diciembre de 1523 enviados de la autoridad imperial (austríaca) se presentaron ante el consejo de Waldshut, exigiendo que éste entregara a Hubmaier al obispo de Constanza. Con firmeza los responsables en Waldshut se negaron a exponer a su "laborioso pastor" a peligro semejante.
En una primera publicación, en la que Hubmaier resume brevemente su perspectiva de fe evangélica en dieciocho tesis breves, desafía a sus colegas en las comarcas aledañas a concurrir a fines de abril de 1524 a Waldshut. Allí planea sostener un debate y discusión abierta, que esclarezca a todos sobre la necesidad inpostergable de realizar reformas. Al final de la obrita por primera vez aparece el lema de Hubmaier: "La verdad no se puede matar". Ese eslogan queda estrechamente vinculado a la nueva comprensión que Hubmaier fue cobrando de sí mismo como reformador. A partir de allí el lema aparece en casi todas sus publicaciones.
La formula impactante del lema elegido surgió en medio de una situación de amenaza concreta a su integridad física. La presión política sobre Waldshut, de entregar a su predicador, fue en aumento durante 1524. A comienzos de agosto el archiduque Fernando de Austria, hermano del emperador Carlos V, ordenó ejercer presión militar sobre la ciudad de Waldshut para que ésta de una buena vez entregue a Hubmaier. Ante semejante amenaza buscó refugio en la cercana ciudad de Schaffhausen, sobre el Rin; la que formaba parte del territorio de la Confederación Suiza. Por escrito Hubmaier le pide al consejo de Schaffhausen que no lo deje sin cobertura jurídica en tan difícil momento. Pues -escribe- en toda esta cuestión de lo que se trata no es de su persona, "sino de la gloria y el honor de Dios y de nuestra fe cristiana." Con el apoyo jurídico del consejo de Schaffhausen Hubmaier promete asumir públicamente la responsabilidad por su actividad reformadora frente al bando opositor austríaco ( pro-romano), pues "en verdad, en verdad –afirma-, habrá de vencer la verdad". Schaffhausen -dice Hubmaier en su nota- debe asumir esa responsabilidad, "pues donde está Cristo, carga con él su cruz. Allí donde nos deshacemos de la cruz, ciertamente tampoco habrá de quedarse Cristo." Hubmaier afirma no sentir temor, "porque la verdad divina no se puede matar, y aunque por un tiempo ella se deje tomar prisionera, se deje azotar, coronar, crucificar y colocar en un sepulcro, no obstante al tercer día volverá a resucitar victoriosa, y triunfante reinará por la eternidad."
Estas expresiones muestran a las claras que Hubmaier no manejaba una idea abstracta de la verdad a la manera de un concepto filosófico. Para él se trata de la verdad vivida de manera concreta en el seguimiento cotidiano de Cristo (es Jesus quien dice "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida", en el Evangelio de Juan, cap. 14,6). Hasta se podría sospechar que su lema Die Wahrheit ist untödlich, enfatiza el accionar violento que se ejerce contra la verdad (divina), cuando se intenta matar a quienes la proclaman. La inmortalidad de esa verdad no sería entonces una cualidad ineherente a la misma (en el plano de las ideas religiosas), sino más bien su asombrosa capacidad de resucitar cada vez que se la intenta acallar matando a quienes la proclaman. El marco que da sentido a la comprensión de verdad que Hubmaier propone en su eslogan es netamente bíblico y cristológico. (1)
En pentecostés de 1525 Hubmaier recibió en Waldshut el bautismo de manos de Guillermo Reublin. (2) Acto seguido también él comenzó a bautizar a personas adultas que confesaban su fe cristiana; además difundió esa postura mediante publicaciones con argumentaciones bíblicas bien fundadas.
En la portada de su publicación clave Sobre el cristiano bautismo de creyentes (julio 1525), su lema sobre esa verdad que no se puede matar, aparece junto a la cita bíblica de 1 Corintios 13,6: el amor no se goza en la injusticia, sino se goza en la verdad. En la introducción a la obra, dirigida a todos los "creyentes cristianos de recto proceder" Hubmaier exhorta a "encomendarse confiadamente a la clara palabra de Dios, pues así captarán el recto fundamento de la verdad." Para él la verdad y la palabra de Dios quedan entrelazadas inseparablemente.
En el verano de 1527 las autoridades imperiales austríacas finalmente logran su objetivo y toman prisionero a Hubmaier y a su esposa. El 10 de marzo de 1528 en Wiena se lo incinera en la hoguera como subversivo y hereje; tres días después también su esposa Elisabet fue ahogada en el Danubio.
A la incidencia que siguió ejerciendo la postura de Hubmaier hasta la actualidad, en nada le causó desmedro su ejecución. Mas bien su lema, que la verdad (divina) no se puede matar, quedó confirmado tempranamente con su ejecución.

(1) John H. Yoder [(compilador): Textos Escogidos de la Reforma Radical, Buenos Aires 1976; p.201/Nota 1, y reedición: 2007] hace un breve análisis del lema, que en la versión traducida al español se traduce por "La verdad es inmutable". El texto de Hubmaier que se cita allí, no iba dirigido a ninguna "Alteza[sic]" sino al "respetable [ehrsame] Consejo en Schaffhausen". Las siglas alemanas "EW" en el texto original son la abreviatura tradicional de la fórmula de alocución "Euer Würden", que dirigidas al gremio administrativo de una ciudad miembro de la Confederación Suiza deben traducirse con el plural: "No teman Vuestras Dignidades nada de mi,..." Obviamente en la edición (1976) y la reedición (2007) en español de esta nota no se trata de un desacierto de Yoder (especialista en el tema) sino de los traductores!

(2) El sacerdote Wilhelm Reublin (*±1484 - † después de 1559) integró el grupo nucleado primero en torno a Zuinglio en Zurich; fue uno de los primeros que desde comienzos de 1524 se opuso a la tradicional práctica del bautismo de bebés en la parroquia campesina de Wytikon que lo había elegido como su predicador (muy cercana a Zurich sobre el lago del mismo nombre). Por sostener una postura bíblica radical respecto al bautismo (previa confesión de fe por parte de la persona que lo recibe), fue expulsado de Zurich -luego de haberse vuelto a bautizar junto con los demás integrantes de ese grupo, el 17 de enero de 1525. Acto seguido Reublin y Juan Brötli comenzaron su actividad como predicadores y misioneros anabaptistas en las regiones circundantes a Schaffhausen, en Hallau y Waldshut.

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